martes, 21 de febrero de 2017

Taller de escritura: Reflexiones de una escritora


¡Hola lectores! Hoy os traigo un nuevo relato que escribí hace unos días para un trabajo. Aquí os lo dejo.

Reflexiones de una escritora


Abrí perezosa un ojo y pude ver como el neón rojo del despertador me cegaba marcando por fin las seis de la mañana. No había podido dormir. Se me acababa el plazo y las excusas. Caminé descalza por el pasillo. ¿Y si les contaba la verdad? No me creerían. ¿Y qué les iba a decir? No he podido acabar la novela porque mis personajes se han rebelado y se niegan a morir. Si, eso es. Igual no soy la única a la que le ha pasado... ¡Esto es de locos! Mientras me preparo un café van apareciendo todos ellos. "¡Buenos días, Sara!". Míralos a todos que sonrientes. Se les debería caer la cara de vergüenza. ¿Cómo voy a escribir una novela policíaca si ninguno quiere morir? "Escribe otra novela y todos contentos", me habían dicho una vez. No apreciaban mi trabajo. Los había mimado, les había dado todo lo que querían y... ¿así me lo pagaban? Yo era la que les había dado vida, sin mí, ninguno de ellos estaría vivo. Me senté en el balcón, justo delante del ordenador. A mi lado se sentó Lía, mi protagonista. Me había reflejado en ella de una manera mejorada. Le había dado todo lo que yo había soñado para mí. Venerada escritora que se veía inmersa en una trama de asesinatos en su ciudad. Había hecho que se enamorar del oficial que llevaba el caso en la policía y, al contrario que yo, ella se había visto correspondida. Había programado que, en los últimos capítulos, él fuera asesinado. Iba a ser un final diferente, inesperado. Ella me lo había echado en cara. "Estás celosa, eso es lo que te pasa. He tenido más éxito que tú y no lo soportas", me repetía constantemente. Quizás tuviera razón. Cerré el portátil de un golpe. Todos los personajes me miraban, expectantes. ¿Qué podía hacer?

Un mes después.

"Impresionante. Esta novela tendrá un éxito tremendo", me había dicho el editor, felicitándome. No había sido fácil. Uno s uno habían caído como fichas de ajedrez. Después de conseguir mi propósito había entregado orgullosa el manuscrito y días más tarde había recibido una negativa. "Demasiadas muertes, esperábamos un final más... conforme". Un final más conforme... ¡Después de tanto trabajo! Llegué a casa arrastrando los pies. Al menos, me consolaba, les había gustado y lo publicarían. Se habían salido con la suya, ese sí que había sido un final inesperado.


Espero que os haya gustado y que me dejéis en los comentarios qué os ha parecido.

Un saludo,
Alicia




1 comentario:

  1. Me recuerda en pequeña parte a la novela Niebla de Unamuno donde su personaje principal le pide a su creador, que sale también como personaje, que lo salve después de comentarle que queria suicidarse y el le dice que está escrito y va a morir. El final? Leed el libro

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