domingo, 8 de enero de 2017

Taller de escritura: Charla de madres


¡Hola lectores! Hoy quiero inaugurar una nueva sección. ¡Mi propio taller de escritura! Aquí subiré textos que yo vaya escribiendo. Este en concreto entra dentro de un trabajo que tuve que hacer estas vacaciones para la asignatura de Lengua y Literatura. Aquí os lo dejo.

Charla de madres



Madrid, Parque del Retiro, 6:00 P.M.

Alicia mira distraída su reloj mientras su hijo Mateo juega solo en los columpios. "¡Hola!". Una voz aguda le asalta por la espalda. Marina, como siempre, de las primeras en llegar. Se saludan con dos besos mientras la pequeña Rosa va en busca de su amigo en el arenal. Después de una charla trivial al pie del parque deciden trasladarse a la terraza del bar para pasar a temas un poco más personales mientras esperan a las demás. "¿Cómo está tu marido?" pregunta la más puntual de las dos. "Bueno, no levanta cabeza desde que empezaron a despedir a la plantilla. Teme ser el siguiente. ¿Y tu divorcio?" contraataca su compañera con una fría sonrisa. "las tiene todas para llevarse la custodia, pero Mateo no quiere irse con su padre. ¡Está claro! Siempre fui yo la que se ocupó de él mientras el otro estaba ocupado con sus 'asuntillos'". Tras un largo trago de café, aparecen Marta y Sonia, siempre inseparables. Dos besos y a sus respectivos asientos. "Perdonad el retraso. Los niños y sus berrinches... ya sabéis." Todas ríen y echan un vistazo a los pequeños que juegan en el tobogán. Marta mira impaciente el teléfono mientras pregunta si alguna tiene un cigarrillo. Todas niegan. Ella dibuja una mueca aunque ya se sabía la respuesta. "¡Qué duro es fumar sola!" se dice a sí misma mientras camina hacia la barra. Charlan, se preocupan falsamente por sus trabajos, maridos... y se quejan de los mismos. Con media hora de retraso aparece Ana entre bolsas. "La que faltaba..." murmura Amparo entre dientes. Le hacen sitio y les explica una cómica escena donde intervienen carritos de la compra, un dependiente muy 'cachondo' y un suelo mojado. Se suceden risas y historias del mismo calibre mientras avanza la tarde. Después de unos cuantos cafés y cotilleos, una a una se van despidiendo. Dos besos y recogen a sus respectivos hijos del parque, no sin llevarse cada uno los tres kilos habituales de arena en los zapatos.

Madrid, Parque del Retiro, 7:30 P.M.

Espero que os haya gustado y que me dejéis algún comentario con vuestra opinión.

Un saludo,
Alicia